11-03-2020

11-03-2020

11-03-2020

De repente, aunque medio dormida, ella sintió sus caricias. Inicialmente tímidas, como si hubiera sido avergonzado. Luego cada vez más atrevidas. Más y más, en todo su cuerpo, sus manos caminaban ansiosamente como sucedía... no se acordaba exactamente, hace unos 10 -15 años. Sensaciones que creía olvidadas regresaban. La memoria de sus sentimientos estaba viva y le ayudaba a responder de la misma forma. Las caricias se amontonaban, se repetían, él le envolvía, le daba la vuelta. Ahora era como un torbellino de sensaciones indescriptibles. De repente... nada. Absolutamente nada.
-¿Qué pasó? preguntó ella, sorprendida. Por favor, ¡no pares, quiero más!
-¡Chissst!... trata él de tranquilizarla, ya, he terminado.
-¿Cómo que has terminado???
-¡Ya, he encontrado el mando, duerme tranquila!