06-12-2019

06-12-2019

06-12-2019

Itic le escribe al Papa continuamente durante 30 años sin tener respuesta alguna.

Un día, el Papa hace una visita a Israel.

Todo muy bien... El Papa se reúne con el primer ministro, discuten, planear todo tipo de colaboraciones y asociaciones, etc.

En un momento dado, el primer ministro le dice:
-Excelencia, antes de irse, tengo una petición.
-Adelante, dice el Papa.
-Ya sabe, aquí en Israel hay un hombre que se llama Itic... Hace 30 años que lleva escribiéndole todos los días una carta, pidiendo que lo reciba en audiencia. Nunca le dio respuesta, lo que significa que cada vez se lo ha negado. En el espíritu del cristianismo, ¿no le gustaría, mientras usted esté en nuestro país, recibirlo, para ver lo que quiere? ¡Es una lástima! Dice que sólo quiere hablar con usted. ¡Por favor!, al menos 5 minutos...

Él es un hombre serio, paga sus impuestos e hizo el Gobierno una declaración de unas docenas de páginas en este sentido. Escribió también a los periódicos locales, la radio, la televisión... Es una situación un poco incómoda y, si es posible, nos gustaría que nos ayude, para calmar un poco la situación.
-¡Está bien, está bien! dice Papa. ¡Llámenlo aquí!

Itic es traído en la habitación, besa la mano del Papa y dice:
-Su Santidad, llevo 30 años tratando de encontrarle. Tengo un gran problema y me gustaría que me ayudara.
-Diga, Itic. Le estoy escuchando...
-Sabe, yo tengo un restaurante... Grande, hermoso, barato... Buena comida, buena bebida... todo el mundo viene a comer en mi restaurante.
-Muy bien, Itic, esto quiere decir que tiene un espíritu muy emprendedor.
-Sí, pero yo tengo el restaurante de mi padre.
-¡Muy bonito! Usted tomó las riendas del negocio, desarrollándolo...
-Sí, pero mi padre lo tenía de su padre.
-De acuerdo, Itic, entiendo. Era una empresa familiar, han trabajado duro...
-Sí, pero el padre de mi padre lo tenía de su padre.
-Itic, ¡lo entiendo! El comercio es un rasgo de la familia... ¡Muy bien!
-Sí, pero el padre del padre de mi padre lo tenía de su padre...
-Itic, ¡me estás exasperando! ¡No lo entiendo!... ¿A dónde quieres llegar? ¿En el tiempo de Cristo?
-¡Exactamente! Vea, usted entiende perfectamente. Se trata de “La Última Cena”. No quiero ser ofensivo, pero no fue pagada.