Top 3 objetos atípicos para la masturbación

Top 3 objetos atípicos para la masturbación

Una de las actividades más divertidas llevadas a cabo consigo misma, la masturbación, apareció mucho antes que otros pequeños placeres culpables de las señoritas: ir de compras, comer chocolate y vengarse de un antiguo amor. ¿O piensa que los vibradores antiguos, descubiertos por los arqueólogos, se utilizaban para preparar la comida?

A nivel individual, la práctica se inicia en la primera infancia. Las chicas se “tocan” en zonas “sensibles” para el placer, apaciguamiento o exploración (sin entender el significado de su gesto, obviamente).

En la adolescencia, la tentación se hace consciente. Lo mismo pasa con la acción en sí. Los estudios revelan que el 70% de las mujeres jóvenes admiten que “miman” con frecuencia sus zonas íntimas. Algunas cometen el gesto con despreocupación, mientras que otras se sienten avergonzadas por sus hábitos secretos.

En la edad adulta, las personas siguen, sin restricciones, el impulso obsesivo de sus instintos. Los motivos de la estimulación por su propia cuenta entre las mujeres adultas de todas las edades son múltiples. El fondo, sin embargo, es el mismo: el placer interior. Hay, por supuesto, también personas que van mucho más allá, atreviéndose a entrar profundamente en el desconocido interior, animadas por la esperanza de que, de esta manera, puedan descifrar la grandeza absoluta o los misterios milenarios del Universo. No está claro si el trabajo hecho en este sentido tiene el efecto deseado, pero, probablemente, en el caso de algunas personas, la magia funciona.

Las voces escépticas argumentan que, practicada excesivamente, la inédita actividad provoca la ceguera, vuelve tontas a las personas involucradas o desvía la trayectoria existencial de una vida ejemplar a una llena de promiscuidad, imprudencias sexuales y muñecas dañadas. Excepto los casos crónica o compulsivos, el amor y el placer causado a una misma no afectan ni la lucidez, ni la vista, ni tampoco el deseo de interactuar armónicamente con otra persona. Sino todo lo contrario: reequilibra mental, física y emocionalmente a la “culpable”.

En tal contexto, la masturbación tiene el valor de elemento que suplementa o diversifica la diversión. Especialmente porque las mujeres tienen la oportunidad de hacerlo de las manera más inéditas (romántica, agresiva, de manera espontánea, planificada, superficial, profunda, atrevida, tímida etc.) y con casi cualquier objeto a su alcance, adecuado en términos de tamaño, textura o resistencia.

Es cierto que los vibradores o los penes falsos (incluso de dimensiones escandalosas) están en todas partes, para el cumplimiento de cualquier necesidad o preferencia y sin que le cueste una fortuna. Pero ¿por qué no dejar que la imaginación fabrique escenarios obscenos? Por lo menos de vez en cuando. Las cosas siempre pueden ser salpicadas con un poco de originalidad.

Éstos son algunos de los elementos atípicos que se pueden utilizar, sustituyendo los accesorios sexuales clásicos:

 

1.-Los ositos de peluche. No debe tener un fuerte fetiche para los juguetes de peluche, para llevar la relación con el osito personal al siguiente nivel. Ése en el cual recibe la misión de ser algo más que una simple “cosita” divertida (con el papel del terapeuta taciturno o puramente decorativo, estratégicamente colocado entre las almohadas).

Atención, no todas las “criaturas mudas” de peluche tienen el potencial de convertirse en un instrumento propicio para la autoestimulación. Por lo menos una de las partes de su “cuerpo” debe ser lo suficientemente dura como para provocar placer a la hora de su fricción contra la vagina. La suavidad y el orgasmo son paralelos al igual que las vías del tren.

 

2.-La almohada/la manta. Si llegó a la venerable edad de 20, 30 o 60 años y se le ha escapado el poder benéfico de las mantas (no, no el de los días fríos cuando le ofrecen calor como si fueran un abrazo completo), trate de recuperar el tiempo perdido. Envuelva el material como un “rollo”, siéntese “a cuatro patas” con el rollo entre sus piernas, y luego comience a moverse hacia arriba y abajo (la intensidad de la fricción o el “ritmo” vendrán naturalmente). Puede reemplazar esa posición con otra que le contente el estado de ánimo en el momento, la manta con una almohada (ideal para el contacto directo con la vagina), el trabajo individual con uno de “equipo” (con una amiga o... incluso más).

 

3.-El chorro de agua. La masturbación con el chorro de agua es perfecta, cuando la actividad se lleva a cabo en la bañera o cerca del bidé muy amistoso de tales tratamientos. En la categoría de los objetos sanitario de doble uso, la alcachofa de la ducha que permite regular el flujo de “calor” es uno de los más valiosos inventos de la humanidad. Las feministas deberían estar agradecidas para siempre por las bendiciones de poder experimentar, en el cuarto, la mitad o su entera hora de limpieza corporal, las intensas sensaciones fluidas.

 

Bono: Frutas/verduras. El ámbito de las “frutas, verduras y otras delicias comestibles importadas en el dormitorio” incluye, como fácilmente lo puede intuir, la zanahoria, el pepino, el plátano, la barra de chocolate, las especialidades de carne “empaquetadas” en forma cilíndrica (sin ser cortadas en rebanadas, por supuesto) y el pan (las barras de pan siendo “maravillosas” en este sentido), etc.

Aunque vagamente populares (la gente no mezcla, por lo general, la comida con el sexo), es probable que causen estragos entre los “innovadores”.

Es cierto que puede parecer un poco extraño que, en medio de una reunión, saque un pepino de su cartera o de su mesita de noche (si usted está en casa) para insertarlo suavemente en la vagina. Una persona que no está acostumbrada con tales excentricidades estaría tentada a concluir que las verduras y el amor se rechacen recíprocamente. Pero justamente en el elemento sorpresa se encuentra el móvil de la adhesión a la idea de que, en la intimidad, no hay límites. No hay recetas. No hay modelos. Al igual que no hay masturbación sólo por falta de alternativas, sólo con el vibrador o “sólo por mí”.

Por el contrario, la autosatisfacción deleita también a los observadores (más o menos pasivos), impulsándolos para “intervenir” en el momento adecuado.

Como experimento, salir de su zona de confort, junto con la inclusión en el registro erótico de “las reuniones eufóricas auto administradas con el pepino, el plátano, la botella de vino o, incluso, el mando a distancia”, es bienvenido para todo el mundo que se adhiere a la idea del no-conformismo.

Para mayor seguridad aséptica, no se olvide de que todos estos objetos que se pueden “insertar” en diversos orificios, deben “llevar” condón.

¡Que se diviertan!