¡S.O.S., mi novio quiere tener relaciones sexuales con otra!

¡S.O.S., mi novio quiere tener relaciones sexuales con otra!

Hay mujeres que prefieren ver a su esposo golpeado por un coche que vagar en el lecho de otras. Otras catalogan la indulgencia por las escapadas masculinas como un mal necesario y aceptan complacer a su “semental”, para no perderlo.

Para una tercera categoría (minoritaria, es cierto), esta escena de horror, con el amor de su vida “trabajando duro” para la satisfacción de unas damas cualesquiera, es un placer no disimulado. No, no se trata de una minoría que está bajo tratamiento psiquiátrico o carente de discernimiento, sino de una “especie” de señoras y señoritas que permiten que sus parejas miren más allá de la cerca e incluso saltarla.

Los compromisos oficiales materializados o no por el matrimonio “hasta que la muerte nos separe” son considerados como el final de la variedad sexual, ya que, generalmente, vienen equipados con una lealtad física impuesta de manera “tradicional”. Sin embargo, la minoría citada anteriormente piensa que este concepto es un gran engaño, generando frustración y mentiras, por lo que lo eliminan desde el principio, con la sensación de la eliminación de unas heridas incurables.

A pesar de que las poseedoras de ovarios a menudo son retratadas como unos seres súper celosos y posesivos, que sospechan permanentemente que su pareja tiene relaciones íntimas con la secretaria o solo... en el baño, hay también personas permisivas, conscientes de que la devoción trasciende la monogamia, ya que está determinada, principalmente, por una profunda conexión emocional y no por una cadena metafórica, anclada al lado de la cama. ¡Verdaderas sensibles incurables! Y pocas en número, porque la sociedad funciona basándose en reglas mucho más estrictas y sólo algunas desean convertirse en seguidoras de tales filosofías existenciales impopulares.

Los desafíos de las mujeres interesadas en la “cesión” temporal de su alma gemela, por lo general, giran en torno a las siguientes cuestiones:

 

¿Cómo reaccionaré al ver a mi pareja en los brazos (léase “entre las piernas”) de otra mujer?

Muchas de las audaces temen que el impacto visual superará en intensidad el simple pensamiento de compartir a su amado con otros personajes. Lo que es correcto. Pero, entre la teoría y la práctica, existen diferencias insuperables. Sin embargo, el que no se horroriza a la perspectiva equivocada, tampoco se horrorizará al constatar la acción propiamente dicha. Es obvio que no sentirá la necesidad de abrir, de repente, una botella de champán para brindar en honor de la poligamia, pero tampoco va a querer volver el tiempo atrás para corregir el “error”. Todo comienzo tiene sus dificultades, que pueden ser tratadas (como la mayoría) con optimismo y paciencia.

 

¿Qué pasa si dejo de parecerle igual de buena y de hermosa?

El miedo a la comparación está escrito profundamente en el ADN de las descendientes de Eva. Mientras que las damas seguras de sí mismas odian la competencia, que viene acompañada por el riesgo de perder la reputación, las mujeres inseguras viven constantemente con el temor (casi mórbido) de la posible superación, no sólo cuando permiten que su caballero penetre a otra. El temor se justifica, en parte, porque los hombres, de todas formas, tienen un montón de listas y clasificaciones, siempre con ganas de más y mejor. De hecho, tampoco necesitan un modelo desnuda a su lado para darse cuenta de que su media naranja ganó un par de kilos en las caderas. Así que, los peligros son sobrestimados.

 

¿Cómo va a cambiar nuestra relación?

La imprevisibilidad de los sentimientos de “después” es una cuestión a tener en cuenta. Las mujeres cambian de opinión con gran facilidad. Aún así, el riesgo de una revelación como “Hice el mayor error de mi vida” disminuye cuando la decisión de la “donación” del macho no se toma apresuradamente, como resultado de un chantaje emocional, tras el consumo de alcohol, por miedo, aburrimiento o debido a cualesquiera otras razones desafortunadas. Si la anticipación de las consecuencias se hace de manera lúcida y racional, los eventuales dramas de después del episodio loco de sexo son más fáciles de manejar.

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Para las parejas más “vanguardistas”, decididas a convertir su vida privada en una celebración con suficientes huéspedes, pronto aparecerán los beneficios. Permitirme a tu pareja que explore sus fantasías y acompañarlo (pasiva o activamente) en su inédito intento contribuye a la salud y la longevidad de la relación. Algunos estudios dicen que este estilo de vida (llamado “swing = intercambio de pareja”), disminuye la tasa de divorcio en aproximadamente un 35% (en los Estados unidos). Y, sin levantarle una estatua o inscribirla en el Libro Guinness de los Récords en la categoría “maravillas del mundo moderno”, parece que la permisividad relacional tiene el poder de arreglar las cosas, sobre todo cuando la rutina, el automatismo o la monotonía tienen como resultado el aburrimiento y, de manera implícita, la infidelidad (no controlada).

Lo bueno reside en el hecho de que ambos tienen la oportunidad de explorar diferentes alternativas, con otras parejas o con personas solteras, que se encuentran, a su vez, en busca de fuertes emociones.

Conclusión: quien ama a su pareja la deja libre, sabiendo que el amor “ilegítimo” no va a llevar a la ruptura del todo, sino que a su evolución.