Sobre el sexo

Sobre el sexo

Practicado por sí solo, en dos o en grupo, el sexo es esa parte emocionante de la vida sin la cual pocos (los desafortunados, los inconscientes o, simplemente, los caprichosos) eligen vivir. Para los que lo reciben con los brazos abiertos, el sexo sigue ofreciendo muchas sorpresas, lanzar retos y servir dilemas que una concentración adecuada de experiencia y teoría puede descifrar sin demasiada dificultad.

Éstas son algunas de ellas:


1.-Los tacones influencian en la vida sexual y en las oportunidades de las mujeres a “probar” un poco de acción, tanto en el sentido del crecimiento de su atractivo (una señora que lleva tacones altos y mini falda siempre despertará latidos más fuertes de corazón en el pecho de los hombres que una mujer que lleva un mono flojo, suéter de cuello y zapatillas ortopédicas de correr), como también porque los tacones (por la “tensión” impuesta a todo el cuerpo) mejoran los músculos pélvicos y favorecen, indirectamente, la capacidad de la mujer para experimentar el orgasmo más intenso y más rápido.


2.-La hipótesis ancestral, según la cual los hombres ricos pueden carecer de pelo, encanto, inteligencia o humor, pero no de sexo, parece ser más de la nota explicativa de los que atribuyen el celibato a la lamentable ausencia del dinero. La experiencia de un nombre abrumador de individuos multimillonarios (más del 70% de los encuestados en la investigación), que sostienen que el poder financiero les ayuda a disfrutar de relaciones sexuales frecuentes y de alta calidad, es una prueba más de que los ingresos contribuyen de manera significativa a una vida digna. Incluyendo desde el punto de vista sexual.


3.-Las señoras les responden sexualmente a sus parejas porque quieren, porque les gusta, porque es la noche programada para el libertinaje, porque están borrachas, porque no tienen a nadie más con quien hacerlo o por el simple deseo de “calmarse”. Según los estudios, el 84% de las mujeres toleran el sexo “bajo demanda”, participando en interacciones físicas sólo para aliviar a sus parejas impetuosos o que quiere que, por el sexo, muestren su autoridad.


4.-A menudo considerada como un patético intento de compensar la falta del “amor” en dos, la masturbación femenina (regular) trae beneficios de momento, limitados al tiempo dedicado a su práctica, favoreciendo el orgasmo cuando la intimidad es compartida con una pareja (que no sea un vibrador, cuyo nombre viene de un actor de cine irresistible y musculoso o del fascinante compañero de trabajo).


5.-Para algunas mujeres, llegar al orgasmo es como un “Triángulo de las Bermudas”, en el cual todos los esfuerzos invertidos desaparecen sin dejar rastro y sin un resultado satisfactorio. Un misterio resuelto en ocasiones, después de luchar duro, preludios arduos o las insistencias de los hombres deseosos de recibir placer, y también de ofrecerlo. Un tema del que nunca se puede saber lo suficiente. A este ciclo titulado “noticias sobre las mujeres y sus orgasmos” pertenece incluso la idea de que la estimulación de los senos es, a veces, suficiente para alcanzar el clímax sexual codiciado como un vaso de agua fría en un día caluroso (por la estimulación debe entenderse, obviamente, un proceso más elaborado que una mera caricia superficial de la zona o algunos besos precipitados aplicados en los pezones).


6.-No sólo los grandes ramos de flores, las declaraciones románticas o los regalos ofrecidos sin ninguna razón aumentan la probabilidad de que un hombre tenga relaciones sexuales con su pareja más a menudo, sino también sacar la basura, preparar un soufflé de champiñones o quitar el polvo de la sala de estar. Como indican las estadísticas, esas parejas refractarias al modelo, “la mujer a la sartén, el hombre donde quiere”, que comparten de manera igual las tareas del hogar, son más activas desde el punto de vista erótico. La fregona, los detergentes y el libro de cocina pueden hacer maravillas cuando se trata de mantener la vida íntima en una zona accesible y equitativa para ambas partes.


7.-Es bien sabido que el apetito de las mujeres “se mueve” en presencia de un hombre que acaba de terminar el ejercicio en el gimnasio (por ejemplo), ya que su olor natural funciona como una especie de afrodisíaco que despierta los sentidos y acelera el deseo de “posesión”. Esta debilidad, sin embargo, no debe convertirse en un pretexto masculino para no cambiarse la ropa, la omisión de la ducha diaria o el rechazo de usar desodorante u otros productos perfumados de cuidado corporal. Debido a que las opciones en cuestión no llevan (de ninguna forma) a episodios sexuales salvajes inspirados de las películas porno o del emocionante Kamasutra, sino más bien... a la repugnancia.


8.-Llegar al clímax sexual, en el caso de las mujeres, no depende sólo de la suerte, los centímetros, la alineación planetaria o de la organización de los muebles en la habitación de acuerdo con los principios sólidos de la filosofía “Feng Shui”, sino también de diferentes “entrenamientos”. Estos incluyen los llamados ejercicios de Kegel, que consisten en contraer y relajar, durante 5 minutos al día, los músculos pubocoxígeos, es decir, los que logran detener el flujo de orina o “agarran” el dedo que se inserta en la vagina, como un anillo contratista.


9.-Las mujeres prefieren ser “calentadas” de manera apropiada antes de proceder al momento real de la penetración, mientras que los hombres tienden a reducir el preludio a algunos “movimientos” rudimentarios, debido a que ellos no están muy entusiasmados con el papel de románticos melodramáticos. Sin embargo, el éxito de las relaciones sexuales no se explica sólo por la satisfacción del hombre, sino también por la de ella, por lo que la necesidad de que las señoras y las señoritas sean acariciadas de manera “exhaustiva” no tiene por qué ser ignorada, sobre todo porque se sabe que el cuerpo femenino es diez veces más sensible al tacto que el de sus parejas masculinas que, si están dispuestos a mostrar un poco de paciencia para aprovecharse de esta “debilidad”, gozarán del acto en sí tanto como sus mitades más afortunadas.


10.-A pesar de la sombría visión que advierte que, después de la jubilación, la gente se dedica a la jardinería, a criar nietos o a otras actividades que implican llevar pantalones cortos y sombreros (posiblemente de paja), sin tener nada en común con las “locuras” sexuales intensamente practicadas en la “juventud”, los estudios muestran que la mayoría de las parejas mayores de 65 años tienen relaciones sexuales al menos una vez a la semana. Éstas son unas noticias prometedoras para aquellos que equiparan la vejez con la transición a una disminución erótica más aterradora que una película de terror hecha con un presupuesto muy ajustado.


11.-Además de los otros beneficios ya conocidos, el consumo de café por la mañana parece tener efectos afrodisíacos (ésta es la novedad intrigante traída por los experimentos con ratones de laboratorio). Para muchos, ahora es explicable por qué el jefe que no es realmente guapo o la colega que lleva una falda hasta el suelo y dioptrías múltiples, consiguen, a menudo, un atractivo extrañamente seductor, incitado a malos pensamientos y deseos indescriptibles.


12.-La mentalidad colectiva asigna a cada país un estereotipo sexual más o menos tributario a la realidad. De los italianos y españoles dicen, por ejemplo, que son los mejores amantes, de los franceses - que se comportan de la manera más romántica con sus parejas (o con las parejas de otros), mientras que de los nórdicos dicen que se destacan, desde lejos, como ser los más calculados y leales hombres de la superficie de la tierra. En este contexto, el premio supremo para los “seguidores incontestables del sexo oral” se otorga (según una encuesta global de Durex) a los australianos, que parecen ser definidos por su feroz preferencia por esta “actividad” (información con potencial utilidad para los viajeros interesados ​​en canguros, koalas y actos bien ejecutados de cunnilingus o felación).