Inédito... sobre el sexo

Inédito... sobre el sexo

El sexo es un “ámbito” muy cautivador, no solamente desde un punto de vista práctico, sino también teórico (siempre sorprendente y generoso), poniendo al descubierto todo tipo de informaciones, útiles para los que suelen aprovechar experiencias aún más inéditas, asimiladas sin aliento, hasta el fondo.

Si, si, hasta aquel fondo que necesita entrenamiento intensivo y conocimientos adecuados, informaciones que no circulan por cada esquina.

Como por ejemplo:

1.-Cuando deseen implicarse en una relación ocasional, las mujeres valoran más el aspecto físico que los hombres. Aunque el estereotipe dice que los varones sucumben a las formas, y las mujeres a las palabras, humor, inteligencia, profesión, tarjeta bancaria, vivienda de vacaciones, coche, estatuto o cualquier otra cosa que se halle más allá de la “presencia física”, los estudios desmontan sin equivoco esta teoría. Así, parece que (al menos estadísticamente) las señoras son mucho más exigentes respecto del deseo superficial de elegir “envases” atractivos, en comparación con los hombres, aun se trate de meras aventuras puramente carnales. Y esto porque al parecer los señores se limiten normalmente a tomar lo que se les dan, mientras las mujeres, categóricamente... ¡no!

2.-Las mujeres solteras reaccionan positivamente ante el “anillo de boda” en el dedo de un hombre. Los individuos ya “tomados” siguen ejerciendo un atractivo más irresistible para las señoritas disponibles que los solteros. La explicación consiste no solamente en el desafío (decididamente tentador) de secuestrar a la “propiedad” de otra persona, sino también en la garantía que ofrecen los casados (tienen un buen corazón, son viriles, interesantes y carismáticos). Aun su estatuto certifica sus cualidades, ¿no es así? De lo contrario, habrían terminado siendo, sin duda alguna, solitos y o amados por nadie.

3.-La libido de las mujeres es sensible a las escenas románticas de las películas. Las señoritas reaccionan a los momentos románticos en la tele, no solo con dos o tres lagrimas débiles y apenas visibles y un sincero suspiro seguido de “Vale, ¡que bonito!” o el clásico reproche “¡Tu nunca me tratas tan bueno!”, sino también con un creciente apetito por el... “apareamiento”.

Las investigaciones avanzan la teoría según la cual las mujeres se sienten más estimuladas desde el punto de vista sexual cuando siguen la escena de un beso pasional que al ver una sesión puesta en escena de amor explicito (incluso si se trate de un trio). El viejo romanticismo absorbe sus sentidos de modo aplastante, y así (por los interesados) se puede concluir que un preludio melodramático, desarrollado (preferentemente) frente al espejo, puede ayudar mucho a la creación de la disposición necesaria para unas “continuaciones” muy... agradables.

4.-El estradiol predispone a la infidelidad. Si hasta ahora se creía que solo la desdicha en el amor, los malos hábitos, las tendencias de venganza o la incapacidad de autocontrol podían favorecer el comportamiento de infidelidad, le espera una sorpresa, porque el ámbito científico promueve también una teoría diferente, cuyo objeto es de solucionar los casos de “inconstancia” femenina.

Los estudios señalan que una concentración creciente de estradiol (hormona producida por los ovarios, cuyo nivel varía según el ciclo menstrual), lleva a la intensificación del sex-appeal (agrandamiento del pecho, cintura más sutil, puesta en evidencia de las caderas), transformando la mujer en una “presa” apetecible para todos los hombres que no se dejan vencer por el hecho de que ella ya “pertenece” a otro varón.

Cuanto más persistentes se hacen las insistencias de los Don Juanes improvisados, tanto más crece la posibilidad que las señoritas cedan finalmente a la tentación de una noche de libertinaje sexual. Sin embargo, ¡nadie debe criticarlas! ¡El único culpable es el estradiol!

5.-Los hombres se sienten atraídos por la voz de las mujeres que menstrúan. Los hombres son más receptivos desde el punto de vista sexual a la voz que tienen sus parejas en “aquel” periodo del mes. Las diferencias son inembargables para una oreja “poco cualificada”, sin embargo parece que existen y provocan estragos subconscientes en los señores que se encuentran en su proximidad.

El “secreto” puede ayudar a las parejas que se “atreven” hacer el amor durante la menstruación. Al recurrir también, por ejemplo, al llamado lenguaje “sucio”, pueden aprovechar este “afrodisiaco” vocal, que va ciertamente reavivar la llama del amor.

6.-Los hombres que buscan una pareja son más negligentes con sus finanzas. Los solteros interesados en cambiar su estatuto sentimental son más propensos a comprarse productos de lujo que los que no desean una relación estable, afirman los estudios, dándolas así un indicio “precioso” a las señoritas preocupadas también por la “materia” y no solo por el “espíritu”.

Aun si hacen esta cosa para impresionar, compensar otras carencias inconfortables o como consecuencia de un relajante excedente financiero y además de eso, mucho tiempo libre, lo cierto es que los que desean una pareja son un poco más “generosos” que sus homólogos, que se contentan con un estado de soledad autosuficiente o sea con el vaivén propio de las relaciones pasajeras.

7.-Los hombres prefieren a las mujeres con formas. Aunque la primera página de los periódicos, las clasificaciones internacionales y las emisiones televisivas abundan de presencias femeninas que parecen alimentarse de vez en cuando, de una aceituna y dos uvas negras, los sondajes muestran que en realidad a los hombres les gustan las formas cuya “aerodinámica” sea un poco más generosa. Sin embargo, este aspecto no debe convertirse en pretexto para tener un aspecto negligente o para “tolerar” el peso que exceda la zona razonable que cada uno tiene y que también está contraindicado (sobretodo) en el caso de la salud.

8.-El orgasmo “cura” el miedo de hablar en público. El temor de hablar en público, de “sufrir” la emoción propia de un discurso electrizante, áspero y espontaneo es común para muchas personas que prefieren las “bastidores” en perjuicio de la “escena”.

Un estudio escocés realizado sobre este tema trae muy buenas noticias a todos los individuos que no aprecian ni los aplausos ni ser el centro fatigoso de atención. Según los investigadores, el antídoto para este “problema” no es un par de años de terapia, eslóganes auto motivacionales o gimnastica frente al espejo (aunque es posible que hayan contribuido), sino un simple, pero autentico clímax sexual. Eso porque tras el orgasmo a la gente le resulta mucho más fácil de socializar y de llamar la atención de los de su alrededor.

9.-Aunque no pueden hacer milagros, las películas porno ayudan mucho. Aun si a no todo el mundo le gustan, las películas para adultos traen beneficios en la vida sexual de los... adultos que las contemplan. Aunque no pasa siempre como al cine, con palomitas de maíz y la “protección” a mano, sino también de forma secuencial, en los momentos... “ardientes”.

De las mujeres y los hombres encuestados sobre este asunto, unos 8% han declarado que ver las escenas porno les ayuda a sentirse más cómodos con su propia sexualidad y entienden mas fácilmente las necesidades criticas de su pareja en materia de maniobras, tratamientos y limites eróticos.

En resumen, en lugar de ser condenadas o, por el contrario, “devoradas” fervientemente al desayuno, comida y cena, estas imágenes explícitas pueden ser utilizadas como material instructivo, útil para los que suelen avivar la intimidad de un aire fresco de energía y originalidad.