Curiosidades médicas (sobre el sexo y no sólo sobre esto)

Curiosidades médicas (sobre el sexo y no sólo sobre esto)

La vulnerabilidad es una constante de la especie humana. Hay momentos cuando todo pende (metafóricamente) de un hilo. Los riesgos son más altos dentro del perímetro al que llamamos casa, dicen las estadísticas, pero el exterior tampoco es inofensivo. Criminales libres, conductores en estado de ebriedad, floreros que están esperando a caer bruscamente desde el balcón... Por no hablar de la fragilidad del cuerpo. Pero, ¡hemos dicho suficiente sobre las perspectivas “felices” sobre el mundo y la vida! Al fin y al cabo, el exceso de población debería resolverse las deficiencias, como dirían los defensores de la selección natural.

En lugar de deplorar las ironías del destino, lo mejor sería apreciarlas. Algunas de éstas son fascinantes, por no decir francamente agradables.

Por ejemplo, la amnesia post-coital. Para obtener una explicación, hay que empezar con el principio. El sexo hace víctimas no sólo entre los abstinentes (ya que su falta causa alguna insatisfacciones muy graves), sino también entre aquellos que lo prueban regularmente, con o sin compromiso. A los moretones, accidentes cerebrovasculares, desmayos o a la mala suerte de ser pillado en medio de una acción infiel, se puede añadir también la posible amnesia post-coital (es decir, la pérdida temporal de la memoria después de un episodio intenso de sexo).

Los médicos correlacionan este fenómeno al hecho de que, durante el acto sexual, la presión arterial se eleva de manera significativa, después de lo cual baja bruscamente, lo que conduce, implícitamente, a la mala oxigenación del cerebro.

Hace un par de años, la Revista japonesa de Psiquiatría y Neurología presentó el caso de una mujer con la memoria “borrada” a lo largo de 6 horas después de un episodio de amor “perturbador” (literalmente). Situación envidiable, que no debería ser compadecida. Porque tenemos que imaginar lo fuerte que fue la “motivación” que causó tales efectos.

Las mordeduras vigorosas, practicadas en los momentos de “ternura” exacerbada, llegan a ser peligrosas. Si las personas involucradas en la acción erótica toman en serio el papel de amantes “salvajes”, el siguiente lugar a visitar después de la reunión caliente podría ser incluso el hospital, acompañado por profundas excusas con respecto al hecho cometido. ¿Por qué? Porque la agresividad causa, a veces, grandes dolores de cabeza a los que dan rienda suelta a sus instintos en la intimidad. Las mordeduras en la zona del cuello, por ejemplo, afectan a las venas, a los nervios y pueden causar parálisis o dolores agudos.

El primer especialista que informó sobre este problema fue un neurólogo francés. En los años ‘80, éste trató a un joven que padecía de dolores tremendos a nivel del hombro y del cuello. Después de los exámenes médicos, se descubrió que justamente su novia (aficionada a unos hábitos realmente seudo-vampíricos) era culpable de la condición lamentable. La diversión le costó al enamorado nada más y nada menos que 6 meses de recuperación. Esperemos que, por lo menos, ¡todo eso valiera la pena!

Cambiando de tema, las acciones banales, diarias, también pueden tener efectos sorprendentes en nuestra funcionalidad. No estamos hablando de los videojuegos, el consumo de alcohol o la masturbación a la vista de los vecinos. Alisar una sábana en la cama se adapta perfectamente a la categoría de “apariencia caprichosa”. Independientemente de lo banal que pueda parecer el trabajo en sí (que implica movimientos repetidos de las muñecas), esto conduce, con el tiempo (por lo que dicen los expertos), a la formación de coágulos de sangre en la vena encargada del suministro de sangre en el brazo. ¡Aquí, por lo tanto, una excusa perfecta para dejar la cama arrugada, los platos sucios y la basura sin botar (bueno, bueno... los dos últimos son simplemente una exageración)!

Igualmente en el capítulo de “rarezas médicas” entran varios incidentes causados ​​por el simple soplado forzado de la nariz. Suena como un escenario de fantasía, pero... puede suceder.

Los médicos alemanes informaron sobre la desafortunada experiencia de un anciano que sufrió una pequeña rotura de la pared del corazón en el momento en que quiso soplarse la nariz (problema que se debió a un aumento repentino de la presión arterial).

Una señora de los Estados Unidos se enfrentó con un problema relativamente similar, específicamente con el aumento del párpado del ojo derecho, causado por el intento de limpiarse la fosa nasal derecha, soplando fuertemente, mientras que se había “bloqueado” la fosa nasal izquierda, pulsando sobre ella con un dedo.

Esto nos confirma que tales sucesos no tienen en cuenta la edad, la nacionalidad o el sexo.

Recientemente, el dolor de cuello causado la postura constantemente inclinada hacia la pantalla del teléfono móvil es una enfermedad en toda regla. Los investigadores norteamericanos la llaman, sugerentemente, “text neck” (cuello de texto). El problema es tan grave que puede requerir cirugía. Las víctimas seguras son las personas que suelen pasar muchas horas en la posición “fatal”, es decir un gran porcentaje de la población. La postura “jorobada” causa tensiones duraderas en el cuello y, a pesar del hecho de que sustenta la necesidad de juegos o socialización, se “castiga”, a menudo, con una visita no muy agradable a la sala de emergencias.

La lista de las curiosidades no termina aquí, ya que puede comprender muchas otras “rarezas”, que tienen algo en común: en teoría, son sorprendentes, impactantes o hilarantes (al menos algunas de ellas), pero, en realidad, hacen que un resfriado, la apendicitis o una inflamación causada por una muela parezcan “tonterías”... mucho más fácil de manejar.